Les comparto las reflexiones de nuestro piloto del Club Fernando Repicky, sobre el vuelo en Jachal, Provincia de San Juan

En general, a la mayoría de los pilotos de planeador argentinos, se los podría definir como pilotos de llanura y entonces, cuando volamos una porción muy arrugada de nuestro planeta, nos colocamos en un estado de aprendizaje total.
Por ejemplo, hasta en el detalle, no menor por cierto, de las indicaciones de nuestros altímetros nos pone en jaque. Diría, que pilotos de llanura nacimos al vuelo con un defecto y este es, aprender a volar sin usar demasiado el QNH (La altura referida al nivel medio del mar) y al estar acostumbrados a usar siempre el QFE, (altura referida al aeródromo), nos encontramos sobre utilizando nuestra apreciación visual para interpretar nuestra altura sobre el terreno y esto, es un gran problema.
Lograr grandes alturas, es inédito pero además, es un poco desconcertante para nuestro inconsciente, al estar simultáneamente muy cerca del piso que además, está muuuy arrugado.
Diría, que “volar en la montaña” es muy diferente a estar “manejado nuestro planeador en la montaña”
Sin duda, primero hay que aprender a “manejar” y luego a “volar” el planeador en estas nuevas condiciones.
Obviamente, cuando el conocimiento se va logrando o las piedras van quedando lejos, el vuelo es sencillamente fantástico y único.
Otra cuestión paralela, es lo mundialmente conocido que es, que cuando se juntan muchos planeadores, inevitablemente el tiempo se desmejora y suele llover como nunca ocurrió en ese lugar. Entonces…, ¿qué ocurriría esta vez?.
Fue así que me entusiasmó aquella frase que bromeando, Jorge Lucero puso por whatsapp. “ EN JACHAL NO LLUEVE” esta fue, mientras que en gran parte del país llovía sin cesar desde hacía un par de semanas o más.
Como anécdota, les cuento que del Albatros salimos con barro y cuando volvimos, estaba aún peor.
Durante el viaje, fuimos accediendo a cielos abiertos y ya en Jachal, la noche nos mostraba un mar de estrellas impecable.
Resumiendo, en Jachal, se pudieron volar absolutamente todos los días, inclusive, hasta el día que amaneció cerrado con nubes por debajo de las crestas de los cerros, luego se fue abriendo y se convirtió en otro día espectacular.
La otra característica que me sorprendió, fue el poco viento que hubo normalmente sobre el aeródromo, siendo esta, según lo locales, una condición habitual, salvo…., cuando se despierta el viento zonda.
Un día, en mi segundo vuelo con el ASH 25, nos avisaron desde la base, que ese viento había aparecido súbitamente y con tremenda intensidad, atacó a casi noventa grados a la única pista que teníamos (18 /36).
Ya que las condiciones de ascenso continuaban, esperamos un muy largo rato por si el viento se calmaba.
Los lugareños nos informaban que no había ninguna garantía a que eso ocurriese y que el fenómeno podría tanto desaparecer, como mantenerse hasta el día siguiente.
Era tan fuerte el viento, que hasta consideramos buscar un campo alternativo al aeródromo para aterrizar con más seguridad pero finalmente, aterrizamos en la pista.
En el resto de los días, el viento en superficie fue siempre muy leve, a pesar que en la montaña su valor aumentaba considerablemente, permitiendo así volar en la dinámica y en termo dinámica del lado donde calienta el sol.
Un día, se logró con facilidad alcanzar la onda casi sobre el aeródromo y una vez allí, hubieron pilotos que hicieron como 600 Km, a pesar de no haber salido muy temprano.
Al atardecer, el valle de Jachal se convierte en un mar de ascensos con poca turbulencia y con los mejores valores promedios del día.
El límite, pasa a ser aterrizar antes que oscurezca.
El aeródromo, está rodeado de una gran herradura montañosa al norte y con un par de cadenas que se extienden hacia el sur. Razón por la cual, es posible encontrar donde ascender en dinámica desde muy temprano, inclusive desde antes que comience el día térmico.
Normalmente, sin estar en el sistema de onda, es posible estar en el cono de planeo del aeródromo, aunque se esté apartado entre 30 y 50 km.
Esto permite acceder a los lugares aterrizables ya marcados, siempre y cuando este tema se maneje con el cuidado pertinente.
Desde hace muchos años pensé que deberíamos descubrir un lugar donde por razones meteorológicas se pueda volar siempre, y ahora, creo que este puede ser uno de ellos.
En resumen, este debe ser un lugar que vale la pena seguir investigando, siendo lo ideal, que el aeroclub vea seriamente la posibilidad de hacer una pista adicional a noventa grados de la actual.
Esto no solo permitirá una mejor operación a los planeadores sino que además, lo será para las demás aeronaves a motor, pudiendo tener así, un aeródromo siempre operativo con cualquier condición meteorológica.
Un capítulo adicional digno de mencionar, es la actitud de la gente.
Fue admirable ver la buena predisposición que hubo, para hacer que la excursión fuese posible y además, que para quienes estuvimos allí, nos sintiésemos muy cómodos y contenidos, como si hubiésemos sido amigos desde hace mucho tiempo.
Sin dudas, fue vital, el trabajo previo tanto de los integrantes del Club de San Juan, como los del Aero Club Jachal.
Es de esperar que todo esto sea el comienzo de aún mayores desafíos.

Fernando Repicky
04 de noviembre de 2016

(Imagen de portada, Crédito: Tiempo de San Juan – Nota sobre vuelo a vela)