Después de innumerables intentos fracasando y luego de años de investigaciones por los primeros precursores de la aviación como John J. Montgomery, Otto Lilienthal, Percy Pilcher y Octave Chanute llega en 1890 la creación del primer avión propiamente dicho por Clément Ader (1841-1926) llamado “Eolé” que voló a una altura de 20 cm y recorrió una distancia de 50 metros.
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Situémonos luego en 1891. Un ingeniero alemán llamado Otto Lilienthal intuye la posibilidad del vuelo planeado y empieza a trabajar en la investigación de perfiles aerodinámicos. Sus primeros descubrimientos le llevaron a la conclusión de que un perfil curvo sustentaba más que uno plano. Con estos primeros pasos descubre las leyes de la naturaleza que rigen el vuelo.

Al cabo de diez años de arduos estudios y sacrificios realiza sus primeros vuelos. Su gran lema, el que le ayudaba a proseguir animosamente sus ensayos, era éste: “Una idea carece de valor; hacer un avión tiene alguno; un vuelo vale por todo”. ¡Y voló!

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Pasaron los años y sus saltos eran cada vez más largos, hasta el punto de que tuvo que construir él mismo una colina para lanzarse desde ella. Otto se fijó en la evolución del viento ascendente en una colina: al llegar éste a la falda de la ladera no tiene más remedio que subir. Ello sentó sin duda las bases del moderno Vuelo en Dinámica, practicado desde unos años después y hasta la actualidad en diversos lugares del mundo y Argentina.

Los seguidores en América

Cabe destacar a los hermanos Wilbur y Orville Wright. En 1900 construyeron un planeador biplano de alas rectangulares iguales, destinado a estudiar el equilibrio en vuelo.

En 1901 ensayaron un segundo planeador al cual incorporaron las novedades de los estabilizadores y del tren de aterrizaje, e idearon el principio del alabeo del ala que dio lugar a la creación de los alerones. Todos estos perfeccionamientos, unidos al del timón de dirección dispuesto en la cola del planeador, les permitieron estudiar la técnica del viraje, llegando a la conclusión de que era necesario inclinar el aparato para que no derrapase. En 1903 construyeron un motor de explosión de cuatro cilindros con una potencia de 16 CV y que sólo pesaba 109 Kg, motor que, acoplado a su planeador, les permitió realizar los primeros vuelos con un avión propiamente dicho. Perfeccionando este motor, en 1905 lograron recorrer 17.900 m. y posteriormente efectuar un vuelo de 39 km con regreso al punto de partida. En 1908, Wilbur se trasladó en una gira de demostración por diversos países de Europa.

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Toda esta serie de vuelos y ensayos tienen como fin el vuelo con motor, de donde deriva el vuelo sin motor con personalidad propia.

NUESTRO DEPORTE

El vuelo sin motor como deporte empezó en los terrenos de la Wasserskuppe, siendo promocionado por los estudiantes de Darmstadt en los veranos de los años 1912-1914. Las marcas conseguidas por este grupo llegaron a ser de 1,52 minutos de duración y 830 m. de longitud.

Cabe también señalar los vuelos realizados con el planeador de Montgomery por el joven piloto Moloney. Elevándose con un globo de aire caliente hasta cierta altura, se soltaba y realizaba un vuelo planeado. De esta suerte realizó innumerables planeos con gran concurrencia de espectadores. Sin embargo, debido a la rotura de una de las débiles alas de su aparato, cayó mortalmente en junio de 1905. Desgraciadamente, la guerra mundial puso fin a esos trabajos y dejó cortados, de modo inesperado, los anhelos de muchos jóvenes entusiastas de la aviación.

El nacimiento del deporte en la Argentina:

En los comienzos del siglo, respecto a las primeras manifestaciones aéreas podemos citar a uno de sus pioneros, que fue el catamarqueño Don Pablo Suarez, de quien se dice que tenía comunicaciones epistolares con Otto Lilienthal, pero en relación con sus actividades aéreas se han creado algunas dudas.
Estas experiencias tuvieron lugar en Tandil, el 25 de mayo de 1904, realizando el lanzamiento de una máquina de su invención desde el cerro Garibaldi, situado cerca de la ciudad.
El aparato consistía en una especie de ala recubierta con lona, curvada hacia abajo en los extremos, montada sobre una bicicleta.  Mantenía la horizontalidad por medio de cuerdas que se amarraban al cuadre de la bicicleta y que le permitían controlar su posición a voluntad.  Con ese aparato y ante numeroso público, descendió del cerro Garibaldi, se levantó unos metros y se desplazó por el aire hasta tocar tierra nuevamente.
Podemos considerar a esta inciativa como el primero de los propósitos volovelísticos llevados a cabo en nuestro país, en el cual participaron Pablo Suarez junto a Guido Dinelli; pero con respecto a este hecho existen como dijimos algunas dudas, puesto que no se sabe a ciencia cierta  cual de estos dos pioneros realizó este vuelo. Este es el dibujo que se corresponde con el primer “Planeador Argentino”

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Como vemos, la historia del Club Argentino de Planeadores Albatros está fuertemente ligada a los acontecimientos extraordinarios que tenían como protagonista a la juventud de principios de siglo, entusiasmada con lo éxitos de los pioneros de la aviación, el automovilismo, la radio afición y los deportes en general.

El Aeroclub Argentino, el Automovil Club Argentino y el Radio Club Argentino habían nacido una década antes alrededor del mismo grupo de jóvenes protagonistas de hazañas que tenía entusiasmada a la opinión pública, reflejada en los periódicos de la época. Ese entusiasmo era compartido por hombres de Estado, ansiosos de mostrar a la comunidad internacional un país joven y rico, orgulloso de estar a la par de las naciones más progresistas de la época. Los apellidos de estos pioneros se repiten en las nuevas instituciones técnicas y científicas. Los hermanos Duclout, desde su revista ;Ciencia Popular, motores de estas iniciativas y avisados del desarrollo del deporte del Vuelo Silencioso, iniciado por Alemania y extendido por todo el mundo, convocaron a este grupo emprendedor y resolvieron fundar el Club de Planeadores ALBATROS el 30 de Agosto de 1930.
A las reuniones convocadas por la citada revista en esa fecha, asistía un grupo de jóvenes entusiastas integrado por los señores Adolfo Lazatú, Florentino Callejas, Ignacio M. Gómez, Jorge A. Duclout, Alfredo L. Finochietti, Justo Cook Roland, Rodolfo Speratti, Ernesto Vito Vignera, Hamlet Lemme, Vicente de Armas Mejía, Juan J. Chamorro, Ignacio G. Vasconcellos, Salvador Bisbal, David M. Garbarino, Raúl María Olivares, Luis E. Degasperi, Argentino J. Ghirardosi, Luis Paolini y Raúl Zaira, resolviendo la fundación en ese acto de ALBATROS, quedando la primer comisión directiva conformada por: Adolfo Lazarús, Presidente, Jorge A. Duclout, Secretario, Ignacio M. Gómez, Tesorero y Florentino Calleja, Vocal, fijándose asimismo ésa como la fecha de fundación, contando con el apoyo y adhesión de la Asociación Argentina de Vuelo Sin Motor, reciéntemente formada.
Esta primera Comisión Directiva del Albatros gestionó y obtuvo el reconocimiento como entidad de vuelo sin motor, de la dirección de Aeronáutica Civil. El 18 de Diciembre de 1930 se iniciaban los primeros vuelos en el Aeródromo de Morón, con la iniciativa de Tachouet, Vasconcellos, Vignera, Saraceni, Pingiarelli, Finochietti, Duclout, Ignacio Gómez y otros. Se había importado un planeador primario “Detroit Gull”, de Cessna, bautizado “Diablo Rojo”, el cual fue traído desde Estados Unidos, efectuando el primer vuelo el Sr. Luis Paolini y el siguiente el Sr. Finochietti.
Todos los vuelos se cumplieron con normalidad y sin novedades, marcando de esa manera una fecha inolvidable e histórica para el vuelo sin motor argentino, que con el entusiasta empuje cumplido por esos “precursores” continuó su marcha ascendente sin interrupciones expandiéndose por los cuatro puntos cardinales del país, despertando en los aficionados de cada ciudad o pueblo la idea de formar su propio club de Planeadores. Volviendo a Albatros, podemos decir con orgullo que en febrero de 1931 a página completa los diarios anunciaban la entrega de los primeros brevets de piloto.
El 27 de diciembre de 1930 efectuaron una Asamblea General para aprobar el proyecto de Estatutos y nombrar una nueva Comisión Directiva

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En marzo de 1932 el Club organizó una excursión a la zona de Ostende, provincia de Buenos Aires, de la que participaron varios socios, con el fin de aprovecha los médanos y los vientos marinos para realizar algunas prácticas de vuelo en dinámica.  Una vez ubicados en el lugar, procedieron a la verificación del terreno en una distancia de 40 km de playa, determinando la ubicación y altura de los médanos, analizaron la orientación de los vientos y sus efectos en la derivación de las corrientes de aire, observando el comportamiento del vuelo de las gaviotas y otros pájaros del lugar.
Para logar el fin propuesto, trasladaron hasta la zona el planeador secundario “IPANA” con su carro y el automovil para llevar a cabo los envuelos, mediante el sistema de “sandow”.
El propio Finochietti, director de la expedición logró el 25 de febrero de 1933 la notable marca de vuelo sin motor en dinámica de doce minutos y cincuenta y siete segundos, en un recorrido de 11 kilómetros, vuelo que tuvo gran difusión y notoriedad.

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El Club tenía ya 200 asociados y cuatro planeadores. Uno de ellos diseñado y construido por los propios pilotos y alumnos en los Talleres del Club en la Av. La Plata de la Capital Federal. Entre el 12 y el 16 de Abril de 1933 se realizó en Córdoba la Primera Conferencia Nacional de Aeronáutica, con el auspicio de las autoridades nacionales y la concurrencia de todos los aeroclubes del país. Presidida por el Ingeniero Aviador Alberto R Mascías, entonces agregado Civil Aeronáutico a la Embajada Argentina en Francia, Vicepresidente de la Federación Aeronáutica Internacional y miembro de la Comisión de Vuelo a Vela de la F.A.I., en ese acto proponía un elaborado estudio para la orientación de la Aviación Deportiva en la República Argentina. La propuesta consistía en aplicar básicamente los principios del vuelo sin motor, siguiendo el ejemplo de los países centrales y mencionando especialmente el esfuerzo del Club de Planeadores ALBATROS.

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El Ingeniero Mascias logra el apoyo de las instituciones oficiales y el 14 de Marzo de 1.934 arriba a Buenos Aires el profesor Dr. Walter Giorgii, de fama mundial, Presidente del Instituto de Estudios Avanzados de Darmstad, acompañado por 1os pilotos alemanes Helnrlch Dittmar, Wolf Hirt, Hanna Reitsch y Peter Riedel.

Los vuelos notables de estos pilotos y las conferencias del Prof. Giorgii en las aulas magnas de la Universidad de Buenos Aires y Mendoza sobre el vuelo deportivo y el vuelo a vela y su aspecto científico, tuvieron rápida repercusión y el Poder Ejecutivo Nacional, por Decreto del 29 de Mayo de 1.934, crea la Sección de Vuelo sin Motor, dependiente de la Dirección General de Aeronáutica Civil, nombrando titular de ese organismo al Sr. ALFREDO FINOCHIETTI, entonces Presidente del Club Albatros. Los gastos del Organismo fueron imputados a la cuenta especial; Fondo permanente para el Fomento de la Aviación Civil;. art. 54 de la ley 1.l82. A partir de entonces el Club Albatros se convirtió en el centro del desarrollo del vuelo sin motor en la Argentina.

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Para 1.939 ya funcionaban 40 clubes de planeadores en todo el país. Contaban con instructores, carpinteros, y mecánicos aeronáuticos rentados dependientes del Organismo Estatal y formados en el Club ALBATROS. Sfredo y Paolini, IMPA, Madsen y otras fábricas ya producían planeadores primarios y de entrenamiento para los Clubes. La Fábrica Militar de Aviones construyó una serie de planeadores alto veleros con planos alemanes provistos por ALBATROS.- Años después esa fábrica militar entregaría a los Clubes una serie de alas volantes diseñadas por los hermanos Horten, de avanzada tecnología, extraordinaria para la época.

Para 1936 Albatros tenía tanta actividad que se hizo necesario operar en un aeródromo propio. Por tal razón, la Secretarla de Aeronáutica expropia un campo en Merlo, Prov. de Buenos Aires para destinarlo a las actividades del Club.

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En 1938 se funda la Escuela de Vuelo sin Motor de Albatros y comienza la operación en Merlo, con sus hangares, talleres de mantenimiento y construcción, de apoyo para todos los Clubes del país. La actividad del Vuelo sin Motor se perfila como deporte de competencia con la organización del primer Campeonato de Vuelo a Vela realizado en la pista de la Fábrica Militar de Aviones (Córdoba) en 1.945. El equipo de Albatros es el ganador tripulando alternadamente el alto velero; Spallinger; los pilotos Roberlo Laplace quien años mas tarde fundara el Aeropuerto de Don Torcuato- Ulrico Galluser, Saul Pagliere y Arnoldo Wilmer.

Ernesto “Che”Guevara, piloto en Albatros:

El Che confesó a sus padres que le dirían aventurero, pero de los que ponen el pellejo para demostrar sus verdades, y que “buscaba su verdad en los tropezones”. Consecuente con ello y convencido del férreo cemento que es la práctica, se aferró al timón de los aviones y probó la verdad de que podía ser piloto. Desde la infancia el Che se interesó por la historia de su tío Juan Martín de la Serna, veterinario de profesión y aviador por pasión. Juan Martín llegó a ser uno de los más famosos pilotos de Argentina, incluso fue elegido para formar parte de un vuelo a la Antártida.

El tío se compró un Curtiss para hacer acrobacias y murió enfermo cuando el Che tenía 5 años. La madre Celia también fue aficionada a la aviación en su juventud. Esta tradición familiar incluye a otro tío del Che, Jorge de la Serna. Con 21 años, en 1949, el Che comienza a volar regularmente en planeadores junto al tío, aficionado a la aviación y miembro del club de vuelo a vela “Albatros”, en ese entonces en Merlo, Provincia de Buenos Aires, donde tomó clases los sábados y domingos durante doce meses.

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La expansión del Vuelo a Vela:

En 1949, terminada hacía 4 años la Segunda Guerra Mundial, el Gobierno Nacional contrata a un grupo de Ingenieros y Técnicos Aeronáuticos en Alemania e Italia. El Profesor Walter Giorgii, el Ing. Kurt Tank (creador del Pulqui II),los hermanos Horten (creadores de las alas volantes), los Italianos Plinio Rovesti (impulsor del vuelo en Italia) y el hoy General Adriano Mantelli (creador del primer motoplaneador argentino) dieron impulso al desarrollo del deporte, que adquiere categoría Internacional. En la foto, Adriano Mantelli

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En agosto de 1950 se realiza el primer Congreso Nacional de Vuelo a Vela y se funda la FEDERACION ARGENTINA DE VUELO A VELA en la localidad cordobesa de Villa Rumipal, así como el Instituto de Investigaciones de Vuelo a Vela, todo bajo el amparo del Ministerio de Aeronáutica que impulsa el deporte y agregando su práctica en la Escuela de Aviación Militar, acción acompaña la Federación incorporando en los Campeonatos Nacionales y Regionales al equipo de ese Instituto de formación Militar con carácter exclusivamente Amateur.

En 1952 un equipo nacional participa en el Campeonato Mundial en España con notable éxito. José Cuadrado obtiene el cuarto puesto, y los otros tres pilotos realizan vuelos de relieve. Argentina no dejará de concurrir a los Campeonatos Mundiales, que se realizan cada dos años, hasta 1991, que por razones de economía no se pudo reunir fondos para integrar el equipo. No obstante, con un gran esfuerzo y el aporte de los pasajes suministrados por la Secretaría de Deportes de la Nación, se enviaron dos pilotos al Pre-Mundial de Suecia, preludio del Campeonato que se disputó en junio de 1993.

Posteriormente Albatros participa en Mundiales Clase Mundo, y en el Mundial Clase Club desarrollado en la ciudad de Musbach, Alemania, con representación de dos pilotos. Asimismo, en la mayoría de las competencias de este nivel, socios del club concurren como integrantes de los equipos que representan a Argentina.

Para 1970 aparecen los dos pilotos del Albatros que más éxitos han obtenido para nuestro Club. Estos Campeones fueron Roberto Rizzi y el gran piloto Jorge Riera, quien lamentablemente falleciera recientemente. Ellos han representado decorosamente al país y Albatros en eventos internacionales. Muy especialmente Rizzi ha demostrado su vigencia en los últimos tiempos, obteniendo dos de los tres últimos campeonatos nacionales en que participó (Junín 1997 y Azul 2002) y varios récords nacionales en temporadas pasadas. También Fernando Repicky ha obtenido varios Campeonatos Nacionales para nuestro Club y lo ha representado en eventos internacionales. Su hija, Alejandra, obtuvo el segundo puesto en la clase standart en el Campeonato Nacional celebrado en Villa Reynolds en enero de 2003. Ese mismo año, representando al país en el Campeonato Mundial Femenino celebrado de República Checa, Alejandra terminó nuevamente en el podio, en el tercer puesto. Otro piloto “histórico”, totalmente activo en la actualidad y que sigue dando que hablar es Aimar Mattanó, varias veces subcampeón Nacional, campeón Nacional Clase mundo y que ha participado en varios torneos internacionales y mundiales, siendo asimismo delegado y embajador del club y Argentina en cuanto torneo se disputa en el exterior. Respecto de las nuevas generaciones, hoy los hijos del querido Jorge Riera continúan el camino, como ya veremos más adelante.

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Argentina Campeón Mundial 1960:
En 1960 la Federación de Vuelo a Vela dispone la  concurrencia del equipo nacional al Campeonato Mundial que se realiza en Colonia, Alemania Federal. Los firmes candidatos son sin duda los notables pilotos polacos y alemanes así como el equipo de Estados Unidos. Treinta países y más de cien pilotos disputaron un duro torneo de quince días, con vuelos notables. Ante la sorpresa general de los dos pilotos argentinos logran los puestos de privilegio, y el último día Rodolfo Hossinger se consagra Campeón Mundial. José Ortner logra el 6to. puesto en la general. Hossinger es designado el deportista del año en Argentina. A raíz de este éxito y del espectacular desarrollo del vuelo a vela en el país, la Argentina es designada para organizar el Campeonato Mundial de 1.963, que se disputa con gran suceso en la ciudad de Junín, Prov. de Buenos Aires. La Secretaría de Aeronáutica provee de una importante flota de planeadores a los clubes y aviones de remolque producidos en la Fabrica Militar de Aviones.

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Argentina Campeón Mundial 2012:

Luego Sebastián Riera, de Albatros y tripulando un PW5 del Club, ganó el campeonato mundial que se celebró en la ciudad de González Chaves. En ese certamen, Argentina finalizó la cosecha con dos campeones mundiales, un subcampeón y tres pilotos entre los primeros cinco enla World y dos pilotos entre los primeros cinco en la clase Club. Javier Gaude además de obtener el segundo puesto en la última prueba, logró  6086 puntos que lo dejaron en la quinta posición en la tabla general.

En la clase Standard, una de las clases más competitivas del vuelo a vela, el polaco múltiple campeón Sebastian Kawa sumó un trofeo más a su colección. Kawa terminó en el cuarto lugar en la ultima prueba y sumó los puntos necesarios para quedarse con el escalón más alto del podio. Argentina también dejó huellas en esta categoría: Damián Goldensweig y Gonzalo Riera quedaron en quinto y sexto lugar, respectivamente.

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Campeonato Mundial de Vuelo a Vela en Argentina:

 

La Federación solicita a la Federación Aeronáutica Internacional la asignación del próximo Mundial, con el apoyo de la Fuerza Aérea Argentina. Obtiene esa distinción y se organiza el que sería el mejor campeonato del mundo, al decir de todo el ámbito aeronáutico. La Fuerza Aérea adquiere nuevo material de vuelo para el campeonato mundial, así como aviones de remolque construídos por la Fábrica Militar de Córdoba. Este material pasaría luego a integrar las brigadas deportivas de los ya 60 clubes de planeadores del país.

 

Pero, comenzada la década de 1970, ya no existe la Dirección de Vuelo sin Motor, la Fuerza Aérea Argentina transforma la Secretaría de Aviación Civil en un organismo militar; el Comando de Regiones Aéreas, incluyendo la actividad deportiva y a toda la aviación civil en una Dirección llamada Fomento y Habilitación.

 

Llegó así el momento más difícil del Albatros. La nueva planificación de las operaciones de la Fuerza Aérea, al igual que el ingreso de veloces aviones reactores de combate que debían operar en Moreno, sirvieron de marco para disponer el alejamiento del club de su hogar de Merlo donde había pasado varias décadas. Se pensó, ciertamente, que con ello podría llegar a liquidarse nuestra institución. Fueron tiempos muy duros, en los cuales el Club operó alternativamente en algunos aeródromos, pero sin tener un lugar fijo donde comenzar su reconstrucción.

 

Fue así que en el año 1974, el Estado Nacional, a través de la Fuerza Aérea Argentina, adquiere un predio en San Andrés de Giles, ciudad ubicada a 70 kilómetros de su anterior destino, y lo entrega al Albatros para su uso exclusivo. Los socios del Albatros, sin otra ayuda que su energía y voluntad, fueron trasladando parte de sus viejos hangares e instalaciones y, con la invalorable ayuda de la comuna de Giles, comienzan la construcción del nuevo aeródromo. Precariamente se inicia la actividad y hoy, al cabo de casi cuarenta años de permanencia en su nuevo hogar, Albatros es el club que cuenta con la mayor actividad deportiva del país, con un importante material de vuelo, escuela y pilotos deportivos en actividad.

 

Si algo hace felices a los Albatrenses es que en la Institución se formaron varias generaciones de jóvenes amantes de la naturaleza, disciplinados en un deporte que no admite errores, en competiciones caballerescas y entrenados en temas tan dispares como la investigación de la meteorología, aerodinámica, física, ingeniería, etc. También enorgullece a los socios del Albatros el hecho que muchos de los pilotos que comenzaron volando y juntando sus primeras horas de vuelo en el Club, hoy se desenvuelven satisfactoriamente en el plano laboral o profesional aéreo, tripulando aviones en las más importantes aerolíneas.

 

No podemos dejar de mencionar en esta reseña histórica al querido Leonardo “Naldo” Mendiberry, quien desde hace más de 50 años se desempeña a cargo del taller de planeadores Albatros. Realmente un artesano que ha trabajado para el club con dedicación y cariño durante más de la mitad de su historia.

También a Italo Guardini, INSTRUCTOR con mayúsculas durante décadas de cientos de alumnos de planeador y avión. En la foto, junto a Danilo Marinatto, otro socio que ha colaborado mucho con Albatros, y Reinoso, presidente del club en aquel entonces

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También cabe recordar con mucho cariño a José Daniel “Pepone” San Martín, quien nos dejó físicamente hace muy poco, y que fue durante 30 años socio, presidente, abogado, instructor y remolcador del Club.

 

En las siguientes décadas el club incorpora cada vez más pilotos, infraestructura y material de vuelo, con una intensa actividad de instrucción y deportiva, y concurrencia masiva a cuanto campeonato Regional y Nacional se realice. Todos los que han pasado por Albatros, aún los que dejaron de volar, quedaron vinculados con el Club por lazos de amistad y aprecio a la ya vieja Institución Madre del Vuelo a Vela Nacional y a sus camaradas del vuelo silencioso. Pilotos extranjeros que visitan el país no dejan de peregrinar por Albatros, Institución que comparte prestigios con las mejores del mundo. Un lauro lealmente conseguido al cabo de ochenta y siete años de vida deportiva.

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