Jorge Bertoni y Gilberto Riega

El año que termina se ha llevado a dos personas, a dos hombres a los cuales nuestro deporte el vuelo a vela les debe mucho.

De Gilberto he escrito algo para las páginas de FAVAV, pero volveremos a ello.

Evoquemos a Jorge, que desapareció ahora,  en los últimos días de diciembre. En Buenos Aires. Después de haber vivido muchos años en Europa.

Y hagamos una semblanza de este hombre.

En la década del 50 el vuelo a vela argentino languidecía sin mucha esperanza de progresar o aun de subsistir. Salvo el Albatros, que tenia un par de Skylarks de 18m y perfil laminar, el país volaba solo Babys remolcados por ancianos aviones Fleet, sin pensar en el futuro o quizás presintiendo que el futuro no les pertenecía. El vuelo a vela argentino iba rumbo a la desaparición.

Y como en los films o en las novelas, en ese momento se produjo el milagro.

En 1960, en Colonia, Alemania, Rodolfo Hossinger ganó el Mundial con uno de esos dos Skylark que habían llevado en barco. Con el otro, Joe Ortner salió sexto.

Jorge Bertoni era el Jefe de Equipo. Fue uno de los dirigentes FAVAV que mas había trabajado para conseguir los fondos y el apoyo necesario para poder concurrir a Alemania.

Regresados al país, gracias a las gestiones de Pancho Reynoso, otro inolvidable, Rolf y Jorge fueron recibidos por el mismísimo Presidente argentino, Arturo Frondizi. Rolf fue consagrado “Deportista del año”.

El vuelo a vela vivía su momento de gloria. Y aquí viene la jugada genial que concibió Jorge y su grupo:

Hicieron una   propuesta más que arriesgada: Pidieron al país como sede del siguiente certamen mundial!

 

Nunca el vuelo a vela internacional había salido de Europa!. Ni Estados Unidos, ni Australia, ni Sudáfrica habían realizado un Mundial!

Argentina hizo su Campeonato. En Junin, febrero 1963. (Y habrá sido muy bueno, porque durante tanto tiempo sus protagonistas lo recordaban con placer y alegría).

Había apoyo oficial, mucho apoyo y subsidios. Si mal no recuerdo, se destinaron 12 millones de pesos para la organización del campeonato. (Saque Ud la cuenta en dólares!).  Jorge fue decisivo en la elección del material de reequipamiento.

Se compraron 23 veleros Ka 6cr, mas 27 aviones Ranquel, que después del certamen, se distribuyeron entre todos los clubes del país. Con este material resurgió el vuelo a vela en nuestro medio. La vida de hoy, se la debemos a estos acontecimientos.

Para el equipo argentino, Jorge compró 2 Zefir y un Skylark 4 en la clase Abierta, y para la Estándar un Foka y un St Austria. Obviamente, Jorge Bertoni fue de nuevo Jefe de Equipo.

Paralelamente a todo esto, junto a Teo Altinger se les ocurrió diseñar un planeador clase Standard. Se llamó Super Albatros y en manos e Roberto Rizzi llego a ganar un campeonato nacional, indicio de que tenia buenas cualidades.

Jorge, junto a Tito Conde, elaboró el primer sistema de Handicap, tratando de amenguar el algo las diferencias de rendimiento entre veleros.

Después del Mundial, ahondó en sus estudios de ingeniero, se especializó en energía nuclear y fue integrante de los equipos que levantaron las centrales que aun hoy nos brindan servicios.

Y en enero de 1972 como Director del XX Campeonato Nacional, en Santa Rosa, tuvo el coraje de dictar un triangulo de 500 km, algo que se creía casi imposible en campeonato. Es cierto, solo llegaron dos, los dos Cirrus 17, pero fue porque se levantó mucho viento de frente en la larga segunda pierna, sino Araoz y quizás Caro llegaban con veleros de madera. (Rizzi y yo volábamos los Cirrus y nos tiraron al barro después del vuelo).

Cuando en el país cambió radicalmente la política y entre otras cosas comenzó a considerarse la energía nuclear como algo “indeseable”, Jorge hizo las valijas y con su familia aceptó una de las tantas proposiciones de trabajo que recibía. Se radicó en Holanda. Vivió allí hasta retirarse como profesional.

Pero tenía su casa en Buenos Aires y nos visitaba cuando podía.

 

Jorge Bertoni, te damos las gracias por todo lo que has hecho por este deporte. No te olvidaremos.

Aimar Mattano.